
Ahora que ha llegado el verano, vuelven las campañas aquellas de "no lo abandones, él no lo haría" de las protectoras de animales.
Un buen geek nunca abandonaría a su perro, es más un buen geek se esperaría hasta octubre y se haría con un cachorro como este. Es MIO, el último modelo de perro robot desarrollado por Segatoys. Mide unos 40 cm así que da igual que vivas en un piso pequeño. Sus habilidades se centran en moverse (podríamos decir que bailar) al son de la música que le pongas.
Además tiene un montón de sensores, que aunque todavía no esté muy claro para que sirven, algo harán por interactuar contigo.
MIO mueve la cola, las orejas y sus ojos enormes de LCD sirven para expresar sus sentimientos.
Costará 10.000 yenes, unos 60 euros, sin contar todo lo que te vas a ahorrar en collares antipulgas y visitas al veterinario.
Fuente Akihabaranews







A finales del mes de mayo se fallaron los premios de la octava edición del concurso
Los robots y demás engendros de hojalata también tienen sus olimpiadas, aunque no arman tanto revuelo como las nuestras, los humanos. Tienen lugar cada año y se desarrollan sin pruebas anti-dopping.
Marilou Robotics Studio (beta 1) es un modelador y ambiente de simulación para robots móviles, humanoides, brazos articulados y robots paralelos que funcionan en condiciones verdaderas respetando las leyes de física.
He estado probando este simulador y a pesar que el manual está en francés no es muy difícil entenderlo, el único trabajo un poco mas complicado, para el novato, es la programación de los algoritmos, ya que por el momento solo pueden ser desarrollados en C, C++ y C#. No obstante, los creadores dicen que luego viene una versión con el que se podrá utilizar Visual Bacic.Net.
Un grupo de científicos de Gran Bretaña exigió un debate acerca del uso ético de la robótica. Sentados a discutir sobre los alcances de la tecnología en el Museo de la Ciencia de Londres, los especialistas cuestionaron el
El término microrobótica comienza a forjarse por primera vez en la década de los 90. En alguna universidad europea había una serie de investigadores realizó un experimento en el que participaron pequeños robots, de programación rudimentaria, cerrada y escasa en una habitación todos juntos para llevar a cabo una determinada tarea.


