Vente a las primeras jornadas robóticas de ARDE que organizaremos en Málaga. Son abiertas y gratuítas. Lo pasarás bien. Infórmate haciendo clic sobre la imagen de arriba.
Sam empieza a estar vivo
Sam va avanzando con grandes éxitos. Actualmente está ya la cabeza y zona del pecho terminadas. Se continuará con el desarrollo de los brazos y resto del cuerpo. También se irán incluyendo más adelante algunas mejoras en la cabeza.

Sam cuenta actualmente con dos cámaras en los ojos, sistema PIR de detección de personas, sistema de audio, capacidad de hablar en Español e Inglés, movimiento de cuello (dos grados de libertad), sistema de expresibidad en la boca, pantalla interactiva en su pecho, sistema de transmisión de video inalámbrico y capacidad de seguimiento de objetos de color con la mirada.
Puede verse un vídeo en el que se muestran algunas de las capacidades de Sam AQUÍ.
Este cabeza podrá verse en acción en las próximas jornadas Robóticas de ARDE en Málaga, los días 17 y 18 de Marzo de 2007.
Giant Steps interpretado por un robot saxofonista
La obra Giant Steps marcó un antes y un después en la música Jazz, en esto estamos todos de acuerdo pero, qué pensaría John Coltrane si viera hoy cómo una de sus mayores piezas está siendo destrozada por este robot.
Destrozada,… sí, porque carece totalmente de emoción. Normal, es un robot, muchos dirán, pues sí. Por eso no entiendo este tipo de alarde jazzístico interpretado por un robot, seguro que el día que los robots dominen la raza humana, nos atormentarán tocando piezas de jazz como ésta.
Vía: BoingBoing
WowWee crea el primer robot libelula, mascota del Robosapiens
Si te interesa el mundo de los robots de juguete, WowWee no será un desconocido para ti y muchos más. Pues bien, que sepas que este año WowWee nos va a sorprender con un nuevo compañero: un robot libelula llamado Flytech Dragonfly .
Imitando a la libelula, el robot batirá las alas para volotear por el aire. Además de las alas, el robot tiene pequeños rotores que le permiten elevarse o perder altitud durante su vuelo. El robot tiene una autonomía de 15 minutos de vuelo y puede alzar el vuelo hasta alejarse de 45 metros del mando.
¡Todo un éxito de ventas para las próximas navidades!
Vía: Youtube
Soda Can Robug convierte latas de refresco en robots
No tires las latas de refresco a la basura, recíclalas gracias a este kit capaz de convertirlas en una especie de escarabajo robótico. Ahora que se han puesto de moda los robots de juguete como el Robasapiens, seguro que tus hijos querrán uno también… pues aquí tienes algo que le va a encantar.
Además, será una experiencia a compartir entre padres e hijos, juntos en el montaje para dar vida a un bicho vibrador de hojalata. Aparte de vibrar, también se desliza por el suelo y puede emitir zumbidos… y si no tienes hijos, ya sabes qué hacer con las latas de cerveza después de apurarlas después del partido: un ejército de robots.
Vía: Pocket-lint
El robot que comprime la nieve en tacos

Poca nieve este año, pero eso no quita la invención de nuevos cacharros para combatirla (aparte del cambio climático). Investigadores japoneses han desarrollado lo que ellos llaman Yuki-taro, cuyo funcionamiento paso a describir:
Es una máquina que recoge la nieve del suelo y la convierte en “tacos” de 60×30×15 centímetros gracias a un sistema interno que la comprime.
Aunque la máquina es 100% funcional, parece ser que sus desarrolladores están buscando optimizarla, reduciendo su peso (actualmente es de 400 kilogramos) y su tamaño. Estiman tenerla preparada para su venta en el año 2012 por unos 8.300 dólares.
Vía | Menéame.
Más información | Ministry of Tech.
El robot que comprime la nieve en tacos

Poca nieve este año, pero eso no quita la invención de nuevos cacharros para combatirla (aparte del cambio climático). Investigadores japoneses han desarrollado lo que ellos llaman Yuki-taro, cuyo funcionamiento paso a describir:
Es una máquina que recoge la nieve del suelo y la convierte en “tacos” de 60×30×15 centímetros gracias a un sistema interno que la comprime.
Aunque la máquina es 100% funcional, parece ser que sus desarrolladores están buscando optimizarla, reduciendo su peso (actualmente es de 400 kilogramos) y su tamaño. Estiman tenerla preparada para su venta en el año 2012 por unos 8.300 dólares.
Vía | Menéame.
Más información | Ministry of Tech.
Un Cybor en casa
De vez en cuando miro que circula por eBay en temas de robótica. Es sorprendente la cantidad de cosas que se venden por ahí fuera, sobretodo en Estados Unidos. Hay tal oferta que los precios pueden llegar a ser tan bajos que merezca la pena comprar cosas, a pesar de los gastos de envío desde allí.
En España aún hay poca oferta de cosas de robótica, pero de vez en cuando sale alguna. Recientemente he comprado un Cybor (también llamado Cybot), robot que tiene múltiples funciones, como esquivar obstáculos utilizando sus sensores de ultrasonidos, seguir lineas negras pintadas sobre el suelo gracias a unos sensores de fotorreflexivos situados en su parte inferior, seguir luces gracias a sus fotosensores, perseguir objetos o personas gracias a sus sensores de movimiento, etc.
Este robot era parte de una colección por fascículos que sacó R.B.A. Editores en 2.001 bajo el nombre de “Cybor, tu robot real”. El robot fue creado por el Cybernetic Intelligence Research Group de la Universidad de Reading (Reino Unido).
Sinceramente, cuando veo un robot de estos en venta, me da pena. Pienso en que no es un simple robot construido en una cadena de montaje automatizada, sino que es un robot que ha significado una gran ilusión para el que lo ha construido, un desembolso de dinero nada despreciable y una gran cantidad de horas de dedicación, durante meses, para verlo finalmente funcionar delante de sus ojos. Me da pena porque pienso en qué es lo que habrá causado que finalmente un esfuerzo así acabe en una subasta. Supongo que hay veces que es por necesidades económicas y otras por pérdida de interés. En cualquier caso, cada robot que uno ha construido con sus manos creo que es un tesoro. Yo conservo los robots que he construido con el máximo cariño y espero que siempre sea así, pero no siempre fue así. Mi primer robot, Reck, acabó en un cubo de basura por mi falta de interés y cuidado hace muchos, muchos años. Es algo que lamento y recuerdo cada cierto tiempo.
A veces, sobretodo cuando se está empezando en el mundo de la robótica, se desmonta un robot para usar sus piezas en otro nuevo. conozco a muchos que lo hicieron. Con los años se lamentaron. Recuerdo que un amigo me dijo una vez que lo que había que hacer era comprarle el robot a todo el que quisiera hacer despiece de él para construir otro. Con los años ese constructor vendrá a pedirte que le revendas esa reliquia de sus inicios. No es mi caso. No compro robots para luego revendérselos a sus creadores. Los compro porque me gustan y porque valoro las horas y la ilusión que sus creadores han dedicado a su criatura.
Este Cybor está ya en una de mis estanterías, junto a otros robots, míos y de otros, apreciado por su verdadero valor: La ilusión con la que fue construido.
Yuki-taro, robot quitanieves con cara de Pokemon

Por poco que lo reconozcan los niños por la calle, este robot quitanieve se convertiría en toda una atracción en sí. Su desarrollo duró siete años, y es el fruto de ingenieros del Instituto Research and Development del NICO.
El robot tiene dos cámaras ocultas en lo que parecen ser ojos, así como un sistema GPS y una serie de sensores de movimiento. Lo más interesante es su forma de trabajar ya que en vez de recoger la nieve, la comprime para hacerla más compacta, se la traga y convierte en cubitos de hielo de 24 pulgadas.
Un gran invento, sí señor. Luego se podrían aprovechar los cubos de hielo para refrigerar el pescado o la carne. Aunque para sí, este robot de 400kg y color amarillo seguirá siendo un Pokemon, sólo le faltan las orejas en punto.
Vía: Pink Tentacle
Ducky, olvídate de los furbies y demás tamagotchis

Hay que vivir con su tiempo, y desde luego los tamagotchi o los furbies ya son historia. Hoy contamos con mascotas más sofisticadas, incluso más humanas, aunque cobren el aspecto de un perrito.
Ducky es el último invento de Takara Tomy, una mascota con más sensores y un coeficiente de inteligencia artificial cerca al de ciertos humanos. Es amable, responde a las caricias y las palabras de sus amos con ojos expresivos, movimiento de cola y hasta con palabras; habla el japonés.
Pero lo interesante es que no lo hablará desde los inicios sino que sigue su propia evolución, desde simples ladridos hasta mantener una conversación madura con más de 650 palabras de vocabulario. En esta etapa de su vida podrá saludarte cuando vuelvas a cada, y hasta cantar al karaoke contigo… ¡vaya dos!
Vía: Tokyo Mango

