
El Troodon era un dinosaurio que habitaba Norteamérica a finales del Cretáceo, y cuyos restos han servido, entre otras cosas, de modelo para la creación de este robot bípedo y mandíbulas de hierro.
Tenía los dientes bien afilados, y el cerebro del tamaño de un avestruz. Sin embargo, era un ágil cazador, lo que a buen seguro no es el caso de nuestro amigo Troody, creación de Peter Dilworth del MIT. Seis años han sido necesarios para su desarrollo. Puede andar, sentarse y correr… lentamente, al menos en el siguiente vídeo:







Bots es un curioso juego de acción multijugador, que tiene lugar en un mundo futurista, en el que controlaremos unos robots capaces de acabar con todo lo que se ponga por delante.