Hanuri-RT, el robot rescatista

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Como os anunciaba en el día de ayer, puede que Corea del Sur se transforme en la tierra de la robótica. Unos cuantos robots han sido diseñados hasta el momento y hay mucho más por hacer, a juzgar por los mega planes que tienen en mente los coreanos.

Un gran exponente de lo que se puede hacer dentro de la industria robótica es Hanuri-RT, un androide desarrollado por la compañía Korea´s Hanool Robotics que fue especialmente diseñado para actuar en situaciones de peligro.

La idea es que Hanuri colabore en el rescate de víctimas de accidentes o tragedias, sobre todo en aquéllos sitios en donde los rescatistas no pueden acceder, ya sea porque es una zona peligrosa o por su difícil acceso. El robot cuenta con comunicación vía satélite y está preparado para llegar hasta el infinito, con sus llantas todo terreno que se pueden adherir a diferentes superficies, como suelos resbalosos, rocas o zonas en derrumbe. Debiera existir uno de éstos en cada país, más aún en tiempos de recalentamiento global.

Vía: Blog wired


Corea del Sur: la tierra de los robots

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No sólo transitando las calles japonesas es posible advertir como será el futuro de las ciudades. El paisaje de Corea del Sur también tiene lo suyo y la robótica se ha transformado en la obsesión de los habitantes de ese país. A tal punto ha llegado la cuestión que están planeando fundar la “Tierra de los robots”, es decir una ciudad especialmente dedicada a la industria robótica.

No es que el anuncio sea apenas un panfleto político, la idea es realmente crear un espacio físico, una ciudad en donde haya un sinnúmero de facilidades tanto para la investigación de esta ciencia como para su desarrollo y producción. La idea es que incluso se construyan unos cuantos salones de exhibición y hasta un estadio en donde los visitantes puedan disfrutar de competencias entre robots.

Para llevar adelante semejante obra –que comenzaría en 2009- hacen falta grandes cuotas de ingenio, una mirada un tanto futurista y, sobre todo, mucho efectivo pues el proyecto tiene un costo total de 530 millones de dólares.

Vía: Sci Fi


Un robot guía a los compradores

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Los adictos a las compras ahora pueden contar con un gran compañero a la hora de adquirir nuevos productos. Eso si les fastidia recorrer las tiendas a solas y sin compañía.

El instituto de estudios sobre telecomunicación de un centro comercial de Kyoto se encuentra en pleno desarrollo de un robot “guía de compras” que ayudará a los clientes a decidirse por un pantalón, el color de una camisa o bien el último portátil de Sony. Claro, como no prestar atención a ese importante nicho de mercado llamado “compradores compulsivos”.

Con la mirada en el lugar preciso, los robots reconocerán a los clientes asiduos y les proveerán una guía de compras basada en la información que alberga una etiqueta electrónica que se encontrará en el móvil del comprador. No sólo orientarán a los clientes mediante un optimizado recorrido sino que además tendrán mucho de que hablar gracias a los muchos gestos y palabras que el robot emitirá.

¿Recuerdan la vieja canción del dúo Roxette titulada “Joyride”? Pues…bienvenidos al “Shopride”… y de la mano de un ojo experto!!!

Vía: Popgadget


Robot con ritmo de tradición

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O bien son amantes del excentricismo o los japoneses están muy aburridos. La otra opción es que a estas alturas prefieran convivir con todo el ejército de robots que han diseñado en los últimos años antes que interactuar con las personas de carne y hueso. Después de todo ya son parte de su vida cotidiana…

Esta vez las energías se centraron en la creación de un robot artístico. Al parecer, en Japón cada vez hay menos geishas de piel blanquísima y kimonos multicolor dispuestas a protagonizar los tradicionales bailes japoneses pero como la historia debe continuar cueste lo que cueste inventaron un robot capaz de moverse al son de los característicos movimientos de esa danza. Paso por paso, baila a la perfección.

El robot guarda la coreografía en su memoria y los nipones se quedan más tranquilos, seguros de que una copia fiel está al resguardo del posible olvido de generaciones futuras. Ahora bien, había maneras más sencillas para conservar la tradición: videos, anotaciones, libros, etc, etc, etc.

Vía: Ubergizmo