
A veces no es útil ser prejuicioso y este es el caso. Haciendo a un lado la imagen de estos peluches, en lugar de juzgarlos como esos típicos gadgets de origen chino podemos ir un paso más allá y analizarlos como verdaderos robots. Pues eso es lo que son.
Sus nombres son Kobie y Rabie y a pesar de su imagen son dos androides emocionales e inalámbricos desarrollados por el Electronics and Telecommunications Research Institute de Corea que pueden expresar 7 emociones distintas, como sorpresa, angustia, alegría, tristeza, etc.
La fisionomía en forma de Koala de Kobie no es porque sí, sino simplemente porque ha sido diseñado para brindar contención emocional y ayudar a la evolución de distintos pacientes que necesitan de soporte psicológico. A través de un conjunto de sensores incorporados, este oso puede reconocer el tacto de los usuarios y expresar movimientos, generar contacto visual y hasta expresar las emociones con sonidos.
Con su terrorífico rostro, Rabie planea jugar con los niños a través de juegos de palabras y trata de adivinar lo que los niños piensan. Sus ojos transmiten emociones y este robot trabaja en red pues puede transmitir las imágenes del juego a los teléfonos móviles.
Tnato Kobie como Rabie son androides inalámbricos y se puede acceder a sus “cerebros” a través del PC. Ahora bien, Kobie encantará a los niños con su suavidad y simpleza pero… ¿Qué hay de Robie? ¿Era necesario crear un robot tan tenebroso?
Via: 14U
