
O bien son amantes del excentricismo o los japoneses están muy aburridos. La otra opción es que a estas alturas prefieran convivir con todo el ejército de robots que han diseñado en los últimos años antes que interactuar con las personas de carne y hueso. Después de todo ya son parte de su vida cotidiana…
Esta vez las energías se centraron en la creación de un robot artístico. Al parecer, en Japón cada vez hay menos geishas de piel blanquísima y kimonos multicolor dispuestas a protagonizar los tradicionales bailes japoneses pero como la historia debe continuar cueste lo que cueste inventaron un robot capaz de moverse al son de los característicos movimientos de esa danza. Paso por paso, baila a la perfección.
El robot guarda la coreografía en su memoria y los nipones se quedan más tranquilos, seguros de que una copia fiel está al resguardo del posible olvido de generaciones futuras. Ahora bien, había maneras más sencillas para conservar la tradición: videos, anotaciones, libros, etc, etc, etc.
Vía: Ubergizmo
