Muchas veces desestimamos el enorme poder que tenemos para crear, innovar y cambiar las cosas. A veces simplemente porque NO cuestionamos los conceptos establecidos.
Por ejemplo, todos sabemos lo que es un humano y lo que es un robot. Yo soy un humano, mientras que un robot es una máquina, parece incuestionable, pero afortunadamente hubo gente que pensó que era posible mezclar humano y robot. Gracias a ellos, comenzaron a aparecer complementos, como los miembros biónicos.
Para Jesse Sullivan, que perdió ambos brazos en un accidente laboral, algo tan ordinario como beber un vaso de agua pasó, de ser imposible a ser, afor-tunadamente, algo posible y extraordinario.
Cuestionémonos los modelos establecidos, para mejorarlos y adaptarlos a los nuevos tiempos. Esta es una de las claves para innovar en nuestro trabajo y en nuestra vida personal.
