Mientras este vídeo daba su segunda vuelta alrededor del mundo, lo agarramos al vuelo para ofrecéroslo aquí. Aunque ya lo hayáis visto, yo no me canso de verlo… parece tan contento antes de la repentina caída. Pero lo más sorprendente no es la caída del pobre Asimo sino el revuelo que ésta arma entre los técnicos que presencian el acto. Enseguida llaman a los refuerzos, traen a todas prisas un biombo e intentan reanimar el robot y tomar su pulso, todo esto mientras la asistencia se deja ganar por la ironía de la situación.
