Un Cybor en casa

De vez en cuando miro que circula por eBay en temas de robótica. Es sorprendente la cantidad de cosas que se venden por ahí fuera, sobretodo en Estados Unidos. Hay tal oferta que los precios pueden llegar a ser tan bajos que merezca la pena comprar cosas, a pesar de los gastos de envío desde allí.

En España aún hay poca oferta de cosas de robótica, pero de vez en cuando sale alguna. Recientemente he comprado un Cybor (también llamado Cybot), robot que tiene múltiples funciones, como esquivar obstáculos utilizando sus sensores de ultrasonidos, seguir lineas negras pintadas sobre el suelo gracias a unos sensores de fotorreflexivos situados en su parte inferior, seguir luces gracias a sus fotosensores, perseguir objetos o personas gracias a sus sensores de movimiento, etc.

Este robot era parte de una colección por fascículos que sacó R.B.A. Editores en 2.001 bajo el nombre de “Cybor, tu robot real”. El robot fue creado por el Cybernetic Intelligence Research Group de la Universidad de Reading (Reino Unido).

Sinceramente, cuando veo un robot de estos en venta, me da pena. Pienso en que no es un simple robot construido en una cadena de montaje automatizada, sino que es un robot que ha significado una gran ilusión para el que lo ha construido, un desembolso de dinero nada despreciable y una gran cantidad de horas de dedicación, durante meses, para verlo finalmente funcionar delante de sus ojos. Me da pena porque pienso en qué es lo que habrá causado que finalmente un esfuerzo así acabe en una subasta. Supongo que hay veces que es por necesidades económicas y otras por pérdida de interés. En cualquier caso, cada robot que uno ha construido con sus manos creo que es un tesoro. Yo conservo los robots que he construido con el máximo cariño y espero que siempre sea así, pero no siempre fue así. Mi primer robot, Reck, acabó en un cubo de basura por mi falta de interés y cuidado hace muchos, muchos años. Es algo que lamento y recuerdo cada cierto tiempo.

A veces, sobretodo cuando se está empezando en el mundo de la robótica, se desmonta un robot para usar sus piezas en otro nuevo. conozco a muchos que lo hicieron. Con los años se lamentaron. Recuerdo que un amigo me dijo una vez que lo que había que hacer era comprarle el robot a todo el que quisiera hacer despiece de él para construir otro. Con los años ese constructor vendrá a pedirte que le revendas esa reliquia de sus inicios. No es mi caso. No compro robots para luego revendérselos a sus creadores. Los compro porque me gustan y porque valoro las horas y la ilusión que sus creadores han dedicado a su criatura.

Este Cybor está ya en una de mis estanterías, junto a otros robots, míos y de otros, apreciado por su verdadero valor: La ilusión con la que fue construido.